Agujeros de gusano 25.
Un vagón de metro es un paradigma de organización territorial. Dentro de él existe una jerarquía de espacios. El espacio más codiciado, el primero en ocuparse, son los asientos exteriores. Luego le toca el turno a los asientos interiores. Le siguen en el escalafón los huecos de las puertas que no se abren y las paredes. A partir de ahí está el centro del vagón, concurrida e inhóspita cañada real. Esta jerarquía de espacios se basa en un principio: la comodidad. Cada elección de lugar está condicionado por este principio y hay gente que se entrega a él con verdadero ahínco. A veces, sin embargo, un ocupante del primer espacio cede su sitio a uno del último. Cuando sucede, y estoy presente, ese que renuncia a su lugar preferente se gana un hueco en mi corazoncito y de esta manera asciende, sin saberlo, a un espacio invisible y claramente superior al resto.




























Necesitas identificarte para poder dejar tu comentario.