Relato sin final
Carlos recorría la ciudad con una sola idea en la cabeza, conseguir por fin capturar una imagen cuyo impacto le diera el premio que siempre havia deseado. Sus ojos observaban ávidamente cada rincón, con una mirada curiosa y crítica buscaba sin cesar alguna situación original. Quería obtener la fotografía perfecta.
Árboles secos y tristes que añoraban las montañas donde habían crecido, gente rica evitando la mirada a los pobres que pedían limosna, avenidas llenas de coches con el Mediterraneo de fondo, gente corriendo bajo la lluvía… Pero todo le parecían imagenes demasiado normales en su ciudad.
Un buen día, paseando por el Raval…
Ahora toca acabar el relato entre todos, ¡a ver que puede pasar!




























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